Un mapa del triple impacto en América Latina: ya está disponible nuestro Relevamiento Regional
¿Cómo están evolucionando los ecosistemas de innovación económica en la región? ¿Qué los fortalece, qué los frena y qué necesitan para crecer? El Relevamiento y Caracterización del Ecosistema de Innovación Económica de Triple Impacto en América Latina ya está disponible en nuestra Mediateca, y tiene respuestas.
Un estudio que nació de una pregunta compartida
En América Latina existe una red creciente de actores —empresas, universidades, organizaciones sociales, agencias públicas— que trabajan convencidos de que la economía puede y debe generar valor más allá del resultado financiero. Que una empresa puede ser rentable al mismo tiempo que cuida a las personas y al planeta, y que la innovación tiene sentido cuando transforma realidades.
Esa convicción compartida es la que dio origen a los Nodos de Innovación Económica: espacios de articulación entre actores académicos, empresariales, sociales y gubernamentales comprometidos con la transición hacia una economía regenerativa, inclusiva y equitativa. Y es también la que motivó la pregunta que está en el centro de este relevamiento: ¿cómo están realmente estos ecosistemas? ¿Qué tan maduros son, qué capacidades tienen, qué brechas enfrentan?
El presente estudio, convocado por Nodos de Innovación Económica con el impulso de IDRC y Sistema B Uruguay, es el intento más sistemático y comparado que hemos realizado hasta ahora para responder esas preguntas a escala regional.
Cinco territorios, un mismo horizonte
El relevamiento analiza en profundidad cinco ecosistemas de innovación económica de triple impacto: Córdoba (Argentina), Chile, Monterrey (México), Costa Rica y el Estado de Río (Brasil).
La elección no es arbitraria. Estos territorios representan distintos niveles de madurez, organización y desarrollo institucional dentro del mapa latinoamericano. Algunos cuentan con estructuras de gobernanza consolidadas y redes de actores bien articuladas; otros están en etapas más tempranas, con un potencial enorme pero con desafíos de coordinación todavía por resolver. Esa diversidad es, precisamente, lo que hace valiosa la comparación.
Al ponerse en diálogo cinco realidades distintas, aparece algo que no sería visible si se mirara cada una por separado: los patrones comunes, las tensiones recurrentes, los factores que en todos los contextos parecen ser decisivos para que un ecosistema de triple impacto crezca o se estanque.
Qué mide el estudio y cómo lo hace
El corazón metodológico del relevamiento es el Panel de Actores Clave, una herramienta diseñada para recopilar percepciones, experiencias y aprendizajes de referentes del sector público, privado, académico y emprendedor en cada uno de los cinco territorios. A través de este instrumento se identifican los factores críticos que fortalecen o limitan el desarrollo de los ecosistemas, se reconocen buenas prácticas y se mapean oportunidades de articulación entre los distintos actores del sistema.
El Panel permite hacer algo que los estudios puramente cuantitativos no logran: capturar la dimensión subjetiva del ecosistema. No solo qué existe, sino cómo lo viven quienes lo habitan. Qué factores perciben como habilitadores, cuáles como obstáculos. Qué prácticas reconocen como valiosas, qué vacíos sienten como urgentes.
El diseño metodológico del estudio estuvo a cargo de la Universidad Nacional de Rafaela (UNRaf) y el centro de estudios Insight LAC, con el apoyo de Ennoia Latam. Esta base metodológica permite además seguir monitoreando el avance de los ecosistemas en el tiempo, fortaleciendo la capacidad de proyección regional en temas de triple impacto.
Las brechas que frenan el triple impacto
Uno de los hallazgos más relevantes del relevamiento tiene que ver con la formación. En todos los ecosistemas analizados aparece con fuerza la necesidad de desarrollar capacidades específicas para operar con lógica de triple impacto: habilidades técnicas, conocimientos sobre métricas de impacto, competencias para la gestión de organizaciones híbridas que combinan objetivos económicos, sociales y ambientales.
Las universidades y los programas de formación técnica juegan un rol central en este desafío —y también en las brechas detectadas. El estudio presta especial atención a cómo las instituciones educativas están respondiendo (o no) a las demandas de un ecosistema que necesita perfiles nuevos, metodologías actualizadas y puentes más sólidos entre el mundo académico y el mundo productivo.
Identificar estas brechas no es un diagnóstico pesimista: es el primer paso para diseñar intervenciones más precisas, programas de formación más pertinentes y mecanismos de apoyo a la innovación inclusiva que realmente lleguen donde se necesitan.
Género e inclusión: ejes que transforman, no que acompañan
El relevamiento incorpora la perspectiva de género y la inclusión social no como un apartado adicional, sino como ejes transversales de todo el análisis. Esto significa que la pregunta por quiénes participan, quiénes lideran, quiénes quedan afuera y quiénes tienen acceso a las oportunidades que generan estos ecosistemas atraviesa cada una de las dimensiones estudiadas.
Esta decisión no es sólo metodológica, sino que responde a una convicción de fondo, un ecosistema de triple impacto que no garantiza igualdad de oportunidades al interior no puede aspirar a transformar las estructuras de desigualdad hacia afuera. La coherencia entre lo que se predica y lo que se practica es parte constitutiva del modelo.
Una hoja de ruta para la región
El estudio tiene un objetivo final que es orientar la acción. A partir del análisis comparativo de los cinco ecosistemas, el relevamiento ofrece una hoja de ruta para que actores públicos, privados, académicos y de la sociedad civil puedan tomar decisiones más informadas: qué políticas públicas impulsar, qué programas regionales diseñar, cómo articular mejor los recursos y el capital humano disponible para acelerar la transición hacia economías basadas en el conocimiento, el bienestar y la sostenibilidad.
En ese sentido, este estudio es también un aporte a la construcción de una agenda regional compartida. Porque los desafíos que enfrentan estos ecosistemas no reconocen fronteras, y las respuestas más potentes tampoco.
Un estudio enraizado en una historia más larga
Vale la pena recordar de dónde venimos. Los Nodos de Innovación Económica son el resultado de un proceso que comenzó entre 2021 y 2022 con la Plataforma Uruguaya de Innovación Económica, impulsada por referentes de la Economía del Bien Común, la Economía Humana, Sistema B Internacional y la Wellbeing Economy Alliance, junto a actores económicos, académicos, públicos y multilaterales.
De ese proceso emergió la convicción de que hacía falta una estructura permanente de articulación regional. Que el triple impacto no podía quedar como una aspiración de actores aislados, sino que necesitaba convertirse en un ecosistema: con nodos, con redes, con conocimiento compartido y con capacidad de incidir en las políticas que definen las condiciones del juego.
En 2025, impulsamos una investigación nacional para conocer más a fondo la situación actual del ecosistema de innovación económica de triple impacto en Uruguay: Relevamiento y caracterización del ecosistema de innovación económica de triple impacto en Uruguay. El estudio, realizado junto a Consultora Gemma , Universidad Católica del Uruguay y Youhub, con apoyo de INIA , ANII , CSIC-Udelar, Sistema B Uruguay y IDRC, ofrece una primera caracterización del ecosistema, sus desafíos y oportunidades. Sus autores y autoras son ra.Patricia Correa García, Dra. Ivana Calcagno, Dra. Magdalena Giuria, Dr. Santiago Guerrero, Dra. Natalia Hughes, Mag. Paola Montiel, Mag. Ximena Varón, Lic. Federico Baraibar.
El Relevamiento y Caracterización del Ecosistema de Innovación Económica de Triple Impacto en América Latina ya está disponible de forma gratuita en la Mediateca de la Plataforma de Innovación Económica. Lo invitamos a leerlo, compartirlo con su red y —sobre todo— a usarlo como insumo para conversaciones, para propuestas, para decisiones. Para seguir construyendo, con más conocimiento y más articulación, los ecosistemas que América Latina necesita. Descargalo y usalo
Este estudio fue convocado por Nodos de Innovación Económica, con el impulso de IDRC y Sistema B Uruguay y realizado por UNRaf – Universidad Nacional de Rafaela y el centro de estudios Insight-Lac, con la autoría de: Marina Baima; Paula Garnero; Juan Ernesto Sepúlveda; Dámaris Ataí Moreno Hernandez; Luz Morandin.